Voluntarios Luxemburgo

Dos voluntarios luxemburgueses

Nuestra amiga Paca Rimbau, de ABI-L (Amigos de las BI en Luxemburgo), nos ha mandado un folleto en francés que en realidad es el catálogo de la Exposición itinerante que han creado para difundir por Luxemburgo y otros países la memoria de aquellos voluntarios: los Spueniekämpfer.

Aparte de muchas fotografías, el catálogo aporta al final la lista de los muertos de este país y las biografías de dos voluntarios. Son las que vamos a publicar a continuación. Al final ponemos tanto la introducción al catálogo de ABI-L como el prólogo que en su momento escribió Jean Claude Juncker al primer folleto publicado por ABI-L. 

Joseph Hugo Ulmerich

Nacido en Filsdorf en 1906, cerca de Dalheim, Joseph Hugo Ulmerich trabaja como minero en Rumelange cuando responde a la llamada para unirse a las Brigadas Internacionales. A diferencia de muchos otros voluntarios luxemburgueses e italianos, Joseph Ulmerich no es minero por tradición familiar. Su destino se lee como un episodio salido de una novela.

Hijo natural de Magdalena Ulmerich y Giuseppe Piccinini, probablemente cantero, Joseph Ulmerich, como sus hermanos y hermanas, conoce una infancia inestable. Influyó en ello el hecho de que Magdalena Ulmerich, es originaria de Donaueschingen, un pueblo de la Selva Negra y a causa de su relación con Giuseppe Piccinini, la pareja se ve obligada a huir con su primer hijo, pues la familia Ulmerich no tolera esta relación, amoral desde su punto de vista. Encuentran refugio en el Gran Ducado, primero en Dalheim y más tarde en Dudelange. Al estar el padre casado en Italia, los hijos tendrán todos el apellido de la madre. Tras la muerte prematura de los padres, los hijos, sin lazos familiares en Luxemburgo, son alojados por campesinos. No teniendo nada que perder, Joseph y su hermano Rudolf se ponen en camino hacia la ciudad de las rocas rojas, Rumelange, donde empezarán a trabajar para las explotaciones de la HADIR.

Durante este periodo de entreguerras la situación atraviesa numerosas convulsiones, las revueltas o disturbios socio-económicas de esta época provocan también daños en el Gran Ducado. En 1934 Joseph Ulmerich presenta su candidatura en la lista del partido comunista en las elecciones municipales.

Un año antes, en 1933, Joseph Ulmerich se casa con Rina Sbarra, una joven de Rumelange cuyo padre es dueño de un café. La pareja permanecerá casada durante diez años. El divorcio se llevará a cabo en un juzgado de Luxemburgo en 1943 estando ausente Joseph Ulmerich, que en ese momento está preso en Dachau, donde ya estuvo seis años antes por haber sido uno de los voluntarios de las Brigadas Internacionales.

Según las informaciones procedentes del carnet de miembro del A.D.V.E.R. (Agrupación de Voluntarios de la España Republicana, grupo Luxemburgo), Joseph Ulmerich llega a España el 1 de Abril de 1937 y permanecerá en este país hasta agosto de 1938. Será integrado, después de su paso por la base de Albacete -donde se ha instalado el punto de recepción de las Brigadas Internacionales antes de acceder a los frentes- en la 12ª Brigada Garibaldi, 2º Batallón. Evidentemente Joseph Ulmerich, hijo de un italiano, es reclutado en esta unidad creada por antifascistas italianos y destinada a los voluntarios que hablan la lengua italiana.

Léon Nilles, periodista en el Letzebuerqer Journal, ha trazado la trayectoria de Joseph Ulmerich en una serie de reportajes titulada “Luxemburgueses contra Franco”: Con la brigada Garibaldi se dirige a Huesca, donde será atacado por un marroquí durante una misión de reconocimiento. Milagrosamente sufre una herida leve, salvado por un espejo pequeño que lleva en su chaqueta y que le protege contra los navajazos.

Tras un combate en la batalla de Brunete, su batallón se repliega en Villanueva del Pardillo. Aquí se produce un nuevo incidente que habría podido costar la vida a Joseph Ulmerich al ser alcanzado en varias ocasiones por fragmentos de granada. Una vez atendido en Madrid, se encuentra con Nic Pütz en el hospital de Mataró, donde dona sangre para Pierre Goetz, voluntario luxemburgués al que le han amputado una pierna tras haber sido herido en la ofensiva del Ebro. Juntos preparan su vuelta. El 5 de agosto el Luxemburger Wort anuncia: “Varios de los jóvenes que se alistaron para combatir por la República española han vuelto a casa. El trabajador Joseph Ulmerich ha quedado gravemente herido en la espalda y un brazo; el trabajador Peter Goetz, hijo del ex-alcalde Joh (Johann) Goetz, fue herido en una pierna que tuvo que ser amputada.

Una vez curadas las heridas, vuelve a su antiguo trabajo en las galerías mineras de Rumelange. Pero con la invasión de la Alemania nazi en mayo de 1940, su pasado político y comprometido lo atrapa de nuevo. Como antiguo combatiente de las Brigadas Internacionales, Joseph Ulmerich es internado en el campo de concentración de Dachau a partir de agosto de 1941, según las informaciones de su tarjeta de repatriado.

Reconocido como italiano por las Brigadas Internacionales, es tratado como luxemburgués por las autoridades nazis, lo que hace imposible una deportación hacia Italia. Una nota de la “UNION vun de Uhzebuerger Freiheetsorganisatiounen” describe el trayecto de Joseph Ulmerich desde su arresto por la Gestapo el 4 de agosto de 1941. El documento describe las etapas siguientes: Las prisiones en Esch y en Luxemburgo, después los campos de concentración de Hinzert y Dachau. De este último campo es enviado por el comando exterior, Arbeitskommando, a Hallein, cerca de Salzburgo, para trabajar en una cantera, después a Neustift en el Stubaital. Es también aquí donde Joseph Ulmerich recoge los papeles de su divorcio de manos de las autoridades alemanas. Son sobre todo las razones de esta separación lo que resulta interesante, pues una vez más están conectadas con su pasado político.

Motivos: a partir de las pesquisas de la autoridad local y de las declaraciones contenidas en ellas (11-12-1942)  se desprende que no hay convivencia desde hace seis años. La demandante declaró el 23-12-1942 que el demandado abandonó el hogar el día 1-4-1937 sin anunciar su intención de dirigirse a España y alistarse en la Legión Roja. Tras su vuelta en otoño de 1938 no ha retomado la vida en común, dado que por entonces la demandante ya había solicitado el divorcio. En el otoño de 1941 se enteró la demandante de que el demandado había sido detenido y transportado al campo de concentración de Dachau.

El episodio de Neustift debe ser de corta duración puesto que en el momento de su liberación por las fuerzas aliadas el 5 de abril de 1945, estaba de vuelta en Hallein. Según su tarjeta de registro proporcionada por los Aliados, colabora con las nuevas fuerzas del orden y obtiene del departamento de personas desplazadas, dependiente del Gobierno Militar de Innsbruck, un salvoconducto para volver el Gran Ducado. Clasificado por las autoridades luxemburguesas como “repatriado de vuelta al Gran Ducado”, atraviesa la frontera el 17 de septiembre de 1945. Joseph Ulmerich vuelve a su antiguo oficio de minero y de entibador, cosa bastante extraordinaria tras el episodio de guerra y los duros años de trabajo físico en Dachau y en los destinos externos.

Un año después de su vuelta, sus hazañas serán reconocidas oficialmente gracias a un certificado expedido por Victor Bodson: “Por el presente documento se certifica que el señor Joseph Ulmerich, residente en Rumelange, calle de los Artesanos, es un antiguo combatiente del ejército republicano español que fue gravemente herido en la espalda en el transcurso de un combate”.

El abajo firmante Victor Bodson, Ministro de Justicia de Luxemburgo, que era cónsul honorario de la República Española en Luxemburgo.

Otro hecho digno de mención después de la vuelta a su país es su relación, y más tarde boda, con Marguerite Lanser, hermana de Pit Lanser, también antiguo brigadista. En 1947, según el registro (“Meldebuch”) Joseph Ulmerich se aloja como pensionista en casa de la familia Lanser en el número 117 del Bourgrund en Esch, donde la pareja permanecerá hasta el final de sus días. Joseph Ulmerich –llamado “El español”, según su esquela mortuoria– morirá en Esch el 13 de octubre de 1979.

 

Pit Lanser

Pit Lanser nació el 27 de abril de 1914 en la calle Hoehl, en Esch-sur-Alzette. Después de haberse mudado a la calle Dicks, la familia Lanser va a instalarse en la calle del Bourgrund situada a las puertas del universo subterráneo de las minas y galerías de hierro. Aunque Pit Lanser ejerce el oficio de pintor, permanece en contacto con el mundo obrero. Es hijo de un minero sindicado desde el primer momento, Mathias Lanser.

Pit Lanser, como sus dos hermanas Margarita y Julia se benefician de una educación que estimula la libertad de pensamiento, de manera que la Juventud Obrera Socialista considera a Julia Lanser miembro de la “Unión de Librepensadores”; falleció a los 19 años de una enfermedad pulmonar. En el marco de un artículo conmemorativo en el Tageblatt del 8 de junio de 1936 es considerada “hija de buenos padres trabajadores que, como nosotros, ha conocido toda la dureza de la vida del proletario”.

A pesar de la muerte de su hermana, Pit Lanser abandona el país el 18 de noviembre de 1936, según la fecha que figura en una ficha del ayuntamiento. Acompañado por su amigo Nic Pütz, un metalúrgico, forman parte de uno de los primeros contingentes que franquean la frontera en dirección a Cataluña. A su llegada a España Pit Lanser se incorpora al 3º batallón Tchapaiev de la 13ª Brigada Internacional, la Dombrowski. Instalados en Albacete, donde se encuentra el campo de entrenamiento, Pit Lanser y Nic Pütz son enviados al frente. En una carta a los padres de Pit del 15 de febrero de 1937, enviada a través del Socorro Rojo, Nic explica: “Por encargo de su hijo les envío esta postal porque él no ha tenido tiempo de hacerlo ya que tuvo que salir precipitadamente al frente. Les informo de que se encuentra bien de salud y que por fin ha recibido la primera carta de ustedes. En el futuro envíenle las cartas a la siguiente dirección: Lanser Pierre, plaza del Altozano, 10, Albacete. España. Socorro Rojo”.

El 19 de junio de 1937 Pit Lanser escribe desde Valencia a sus padres: “El 14 de diciembre de 1936 el batallón fue al frente. El 8 de enero me llevaron al hospital con una neumonía [contraída en el frente de Teruel]. A finales de enero también llegó Nic (Pütz) al lazareto con una herida en el brazo. Nic debía volver al frente en tres días, porque saldría un transporte. Queríamos volver juntos al batallón pero, a los tres días, mientras estábamos en Albacete, Nic contrajo otra enfermedad que le hacía imposible la vuelta. Yo volví a los tres días a Madrid”. Así pues participó en los combates contra la ofensiva del general Franco que intentaba hacer caer Madrid, un bastión clave en esta guerra. Vuelve finalmente a Luxemburgo el 10 de agosto de 1937.

El periodo intermedio está bastante mal documentado. Parece ser que la familia Lanser tuvo dificultades para ganarse la vida, pues debieron recurrir a la sopa popular, de lo que dan testimonio unas cartillas de alimentación. Las huellas de Pit Lanser reaparecen con la correspondencia destinada a su familia durante su arresto en la prisión de Tréveris en diciembre de 1940. Zenon Bernard y otros miembros del partido comunista han conocido el mismo camino unos meses antes. La detención se llevó a cabo de manera rápida pues la familia no parece haber sido informada. El 28 de diciembre de 1940 Pit Lanser escribe: “Queridos padres, estoy temporalmente en la prisión de Tréveris y quiero que me escribáis hasta que sepa dónde voy a acabar”.

Permanecerá allí durante tres meses. Un comunicado expedido el 18 de abril de 1941 por el comandante de las SS del campo Proskowski informa a la familia Lanser que su hijo se encuentra a partir de ese momento en el campo de concentración de Dachau, en el bloque 8/1 (sin embargo será constantemente trasladado, para acabar en 1944 en el bloque 12/1, con el número de prisionero 24.514).

Un recurso de gracia por parte de su padre, Mathias Lanser, dirigido al jefe de tramitaciones de peticiones de indulto se pone en marcha el 3 de julio de 1941. A partir de aquí se inicia una vasta correspondencia que debuta el 22 de marzo de 1941 y se termina el 16 de julio de 1944. Hay que señalar que con la duración del internamiento, la información va a ir degradándose hasta no contener hacia el final más que saludos y afirmaciones sobre su “buena salud”.

Como el correo del campo está bajo el control de la administración nazi, las cartas están sin duda salpicadas de códigos y de eufemismos. Pero contienen también los nombres de los antiguos brigadistas y de los simpatizantes del Socorro Rojo, como Charles Sturm, Beby Bernard y Maus Demuth. Citamos el ejemplo destacado relacionado con Léon Weirich, personaje clave del sindicalismo luxemburgués y amigo de la familia Lanser al que Pit hace llegar noticias de su tierra. Como sabemos, Léon Weirich murió a causa de las torturas infligidas por sus guardias en Dachau, el 31 de enero de 1942. El 1 de febrero de 1942 Pit Lanser escribe: “Léon ha enfermado otra vez, esperemos que vuelva pronto a casa. No merecía esto, Léon Weirich no habría “merecido” su detención y los malos tratos  pues es víctima de una confusión. Aunque ha sido diputado socialista, los nazis lo toman por un comunista. Un error que acabará por costarle la vida. Una segunda alusión a la muerte de Léon Weirich se encuentra en una carta del 14 de febrero de 1942: “De Léon ya sabéis que está en casa. Cuando escribí la última carta no sabía que se había ido, sólo lo supe por la tarde. En ese momento ya está al corriente de que la solicitud de gracia de su padre ha sido rechazada por Neumann, el “gauleiter” o jefe del partido nazi en Coblenza.

En la correspondencia de los años que siguen la comunicación se reduce a lo esencial. Se pueden encontrar señales de esperanza de una liberación inminente, a pesar de que la censura impedía pensamientos demasiado derrotistas. Hemos podido incluso descubrir en una de las cartas de este periodo signos de censura militar. Hacia el final de su detención el estado de los prisioneros de Dachau es deplorable hasta el punto de que una carta de su madre, enviada el 9 de agosto de 1944, fue reexpedida a la familia. Es también el último documento de que disponemos concerniente a la suerte de Pit Lanser en el KZ de Dachau.

Después de la liberación del campo por las fuerzas aliadas ocurrida el 29 de abril de 1945, parece ser que Pit Lanser pudo volver bastante rápidamente a Luxemburgo, donde reemprende su trabajo de pintor. Más tarde se casa con Marie Majerus el 10 de septiembre de 1958. Muere en Esch-sur-Alzette el 27 de marzo de 1966.

Laure Caregari (Esch-sur-Alzette, 1983). Estudios de historia y de historia del arte en Fribourg-en-Brisgau, historiadora y colaboradora científica en la universidad de Luxemburgo.

Luc Caregari (Esch-sur-Alzette, 1979). Estudios de lenguas y de periodismo en la Sorbona-Nouvelle, autor y periodista en el semanario Woxx.

Archivos utilizados:

Archivos ABI-L depositados en el CDMH/Dudelange

ANLux; SC-FP-004-0004; SC-FP004-0001; FD-252

Archivos privados H. Wehenkel

 

Los Combatientes de España

En memoria de los voluntarios de las Brigadas Internacionales procedentes de Luxemburgo

 

Queridos amigos:

Vosotros, los “Amigos de las Brigadas Internacionales-Luxemburgo”, vais a celebrar y conmemorar el 15º aniversario de la inauguración del monumento “No Pasarán” del llorado Lucien Wercoller, en Dudelange. Los “Combatientes de España”, luxemburgueses de las Brigadas Internacionales combatían, en efecto, en primer lugar contra la España dictatorial de Franco. Pero sobre todo luchaban por la verdadera España, la del pueblo. Luchaban ante todo por una patria que se llama libertad. Es de hecho la verdadera patria, la patria definitiva y fraternal de la persona humana. Porque la humanidad es, con palabras de Victor Hugo, la “nación definitiva” del hombre. Pues el elemento característico de la naturaleza humana es la libertad, la libertad integral de la persona humana, la libertad integral de una persona que deja de ser objeto para convertirse en sujeto de la historia, la libertad integral de las comunidades del hombre, la libertad integral también de la democracia integral y por ello, del Estado de derecho.

La libertad integral es lo contrario del totalitarismo y del fascismo: es el humanismo e incluso el personalismo que defiende siempre la primacía del hombre sobre el Estado y sobre la economía. Nuestros “Combatientes de España” fueron de hecho y de pensamiento combatientes por la libertad.

No debemos olvidar jamás esta resistencia pero tampoco esta esperanza y este amor a la libertad de los “Combatientes de España”. En primer lugar, porque tenemos un deber humano de memoria, siendo la memoria histórica otra característica de la comunidad humana. Desgraciadamente, los tiempos que corren son más bien tiempos de memoria corta, incluso tiempos de “la noche fría del olvido”, citando a Prévert.

Ahora bien, este olvido del totalitarismo, del fascismo, de la opresión de toda libertad humana es muy peligroso. Pues el mar del olvido no borra solamente los pasos de los amantes desunidos sobre la arena: puede también borrar los pasos de la libertad y de la democracia en las arenas de nuestra historia. Es por ello por lo que los pasos de la libertad deben ser rehechos por cada generación. ¡Y por lo que, sobre todo en Europa, libertad y justicia social, subsidiaridad y solidaridad son las dos caras de una misma moneda humanista!

Sí, ¡la libertad tiene un precio! Que se llama trabajo y compromiso -este folleto es un ejemplo concreto- permanente. Un precio que se llama también vigilancia e incluso resistencia y sacrificio en tiempos de guerra.

Quiero dar las gracias aquí de todo corazón a nuestros “Combatientes de España” por su resistencia anticipada. Y deseo más todavía postrarme -con mucha emoción y compasión- ante el sacrificio de aquellos que murieron por nuestra patria y nuestra nación en definitiva. ¡No debemos olvidarlos jamás! Por todo ello nuestras asociaciones, nuestros monumentos y nuestros aniversarios son tan importantes. Pero la conmemoración más importante -y también el mayor reconocimiento de los méritos históricos y personales de los “combatientes de España”- son nuestros pasos de libertad, nuestros pasos de justicia, nuestros pasos de amor en las arenas comunitarias e individuales de nuestro día a día político y personal. Pues la libertad está siempre cercada. Como Madrid en 1936.

¡No pasarán!

Jean Claude Juncker

 

En el 15º aniversario de la ABI-L

Una huella perdurable

 

El 11 de noviembre de 2012, Los “Amigos de las Brigadas Internacionales-Luxemburgo” celebraron el 15º aniversario de su asociación, presentando en el Centro de documentación sobre las migraciones humanas, en Dudelange, una exposición retrospectiva sobre los voluntarios de las Brigadas Internacionales de Luxemburgo y sobre los 15 años de actividades de la ABI-L.

Con el fin de dejar una huella perdurable sobre el compromiso de los brigadistas que partieron desde noviembre de 1936 para apoyar a la República española contra las tropas rebeldes del general Franco, el comité de la ABI-L decidió publicar un folleto que trata, de manera sucinta, todos los temas abordados en la exposición arriba mencionada y que completa el editado en noviembre de 1997 bajo el título “Homenaje a los voluntarios de las Brigadas Internacionales”.

Dar testimonio del compromiso sin límites de estos “Resistentes de primera hora” por la libertad y la democracia en España, ese es el mensaje que la ABI-L desea transmitir a las generaciones futuras. Recordar los efectos nefastos del nazismo y del fascismo de entonces a fin de construir un mundo libre mañana. Estas son las lecciones que hay que aprender para el futuro.

El presente folleto no tiene la pretensión de completar las investigaciones emprendidas hace tiempo por Henri Wehenkel sobre los Combatientes españoles, sino más bien informar de los 15 años de actividades de nuestra asociación. También se propone dar testimonio de estos voluntarios que, con riesgo de su vida, lucharon por una causa justa, pero que no recibieron hasta julio de 2003 el tan esperado reconocimiento oficial del gobierno.

Una injusticia fue reparada gracias a la iniciativa de los diputados Alex Bodry y Mars Di Bartolomeo y gracias a la acción sin fisuras de nuestra asociación: ¡Gracias a todos de todo corazón!

El mismo agradecimiento para los donantes que han apoyado y que continúan animando nuestro trabajo de memoria.

Nuestro agradecimiento igualmente para Laure y Luc Caregari, Serge Hoffmann, Paca Rimbau Hernández y Henri Wehenkel por sus trabajos de redacción.

¡Que la memoria y el compromiso de los Brigadistas sea un ejemplo para todos!

El comité de la ABI-L