En el 80 aniversario de la muerte de Antonio Machado

Antonio Machado. De Madrid a Collioure

Un recuerdo emocionado al poeta del pueblo que murió y descansa en el destierro de Collioure, para vergüenza de los fascistas españoles y de sus actuales defensores o seguidores. En la despedida a las Brigadas Internacionales escribió el prólogo al Libro-Homenaje del que transcribimos las frases sigueintes:

Cuanto hay de trágico en la gesta española de nuestros as culmina en el hecho de que hayan de abandonarnos nuestros mejores amigos, Los hombres abnegados y gene­rosos, como Jorge Hans ?cito un nombre egregio en representación de toda una Legión de héroes?, que han combatido por un ideal de justicia y por la España auten­tica, frente a los traidores de nuestra casa y a los mercenarios y serviles, obedientes a la perfidia reaccionaria de dentro y a las iniquidades codiciosas de fuera.Ellos, los voluntarios por excelencia, se marchan poque así lo exigen altísimas razones de Estado.

Con su ausencia, en efecto, queda algo que ya nadie puede poner en duda. España lucha sola, completamente sola, contra la invasión extranjera: contra los sediciosos, desnaturalizados por su propia conducta, y las tropas que, cobarde y subrepticiamente, han introducido en España dos grandes naciones tan poderosas como envilecidas por sus dictadores.

Nuestros peores enemigos han entrado todos por las puertas de la traición. Frente a ellos se yergue solitaria la hombría española, envuelta en los férreos harapos de nuestro Don Quijote, pero bada en luz, toda vibrante de energía moral.

No es solo la disciplina -que ya sería bastante en estos días de guerra-, es también, y sobre todo, una pro­funda convicción la que me lleva a aceptar como español, y aplaudir sin reservas, el gesto y las palabras del Dr. Ne­gn. Pero un deber de gratitud no menos imperioso, y un impulso cordial no menos sincero, dictan también estas palabras: Amigos muy queridos, comperos, hermanos: la Espa verdadera, que es la España fiel al Gobierno de su Reblica, nunca podrá olvidaros. En su alma lleva escritos vuestros nombres: ella sabe muy bien que el ha­ber merecido vuestro auxilio, vuestra ayuda generosa y desinteresada, es uno de los más altos timbres de gloria que puede ostentar.

Poco antes de abandonar Barcelona y de partir al exilio en enero de 1939 Antonio Machado escribió: "Para los estrategas, para los políticos, para los historiadores, todo está claro: hemos perdido la guerra. Pero humanamente, no estoy tan seguro... Quizá la hemos ganado". Sí, la guerra contra el fascismo se perdió en España (y se sigue perdiendo en la medida que esta democracia es tolerante con aquel pasado de infamia), pero su derrota fue semilla de la victoria de 1945. El gesto heroico del pueblo español, combatiendo como David frente al Goliat fascista junto con los 35.000 voluntarios internacionales, alentó el combate que frenó finalmente su "resistible" ascenso.

Estamos viviendo momentos parecidos a aquellos. Depende de los pueblos del mundo, y en este caso del pueblo español, frenar la oleada fascista neoliberal que amenaza arrasar con todas las conquistas del pueblo trabajador.