CRÓNICA DEL HOMENAJE A LOS HERMANOS MAYO, DEL PUEBLO DE GANDULLAS.

Nuestro compañero Andrés Rico Lorenzo nos manda esta crónica de la visita organizada por el Ayuntamiento de Gandullas a Victor Mayo, último alcalde republicano del pueblo. Todo empezó con el homenaje el año pasado en la llamada "Peña del Alemán", que en realidad es Cabeza Velayos aunque durante la guerra, los combatientes republicanos que subían a defender este acceso a Madrid lo bautizaron así, por haber sido herido gravemente allí el voluntario internacional Max Salomon.

Ayer estuve en Gandullas.

La visita con Rosa (eramos tres personas) por el pueblo, viendo los lugares que quedan dejando recuerdo de lo que alli ocurrió durante la batalla de Somosierra y compartiendo conocimientos históricos, es poco o nada. La casa del cura restaurada y la vieja casa que sirvió de cuartel de intendencia del ejercito sublevado. Aquí os dejo un par de fotos de la vieja casa, que sigue igual. La ventana que se ve tapiada y tapada por el monolito del canal de isabel II era el lugar por el que dispensaban el rancho a los soldados de la columna de Mola, nadie del pueblo recibía nada.

A pesar de que a Gandullas llegó primero la centuria de Cipriano Mera, tras el avance de las 3 columnas de Mola este lado quedo bajo control del ejército sublevado.

Después de la conferencia subí a la peña del alemán, la conocida como peña de las zorreras, por mi cuenta y os dejo algún recuerdo de la posición que se resistió hasta el 28 de marzo y que no que quiso rendirse aún de recibir de lo que quedaba del ejercito popular la orden, ya que Madrid se  había rendido a Franco y siendo el bastión en los primeros días de la batalla de Somosierra y que sirvió para retener a Mola y hacerle fracasar en su intento de tomar Madrid.-

Sobre la conferencia, que seriamos unas 30 personas, se hizo homenaje al hijo de Juana y Victor, se leyó de las memorias de Fernando de la Torriente una entrevista que le hizo a Victor unos días después de hacerse cargo de la alcaldía de Buitrago, tras la marcha y desaparición del alcalde vigente.

Victor que pertenecía como su mujer a Izquierda Republicana bajaron a Buitrago el 19 de Julio, con ayuda de la guardia de Asalto y con la Guardia Civil de su lado desarmaron a los serenos requisándoles las armas para mantener el control del pueblo. Por la noche subieron armados en un coche él, dos amigos de confianza y un guardia de asalto hacia el túnel del ferrocarril, lugar por el que se suponía que cruzaría Mola con dirección a Madrid, detuvieron el coche fingiendo una avería e hicieron prisioneros a 4 falangistas trasladándolos a Buitrago.

Nuevamente subieron al túnel pero esta vez fueron recibidos con fuego a discrección, los dos amigos de Víctor fallecieron. El guardia de asalto, herido en una pierna, y Víctor en un hombro, fueron hechos prisioneros. Víctor conocía la zona y sabía que si le metían en el túnel tenía muchas opciones de escapar. Al poco de penetrar dentro se oyó el ruido de un motor. Victor pensó, que seguramente sería alguno de sus hijos que subía en otro coche tras haber oido las descargas de munición en el silencio de la noche. Los falangistas cambiaron la dirección más pendientes del coche, que prudentemente paró tras ver el coche tiroteado y se quedó a distancia, manteniendo un cruce de fuego. Víctor y el guardia de asalto aprovecharon el despiste para penetrar en el túnel y regresar con vida a Buitrago, reorganizar las fuerzas y mantener la posición para evitar la caída de Somosierra y salvar el avance hasta Madrid hasta la llegada de fuerzas leales a la República, que lo harían el 21.

Allí y tras mantener el pueblo bajo la ocupación de las milicias populares, dio cobijo al cura del pueblo para evitar su fusilamiento a pesar de la petición de estos de que fuese entregado, y administró salvoconductos a personas afines a la sublevación que temieron por su vida.

Tras la guerra Víctor y Juana fueron detenidos y pasaron por un tribunal militar y fueron condenados por militancia en Izquierda Republicana. En el juicio de Víctor se postularon testigos en su contra  que habían salvado la vida gracias a él (una de sus hijas consiguió ver el dossier del mismo por un despiste del juzgado y vio los nombres de los vecinos que lo denunciaban lo cual le llenó de una decepción que arrastró toda su vida). El cura ni siquiera se testificó a su favor, ni se personó. A Victor le condenaron a 5 años y a Juana a 1 y a otro de exilio en Griñon.

Su hija Victorina, enfermera durante la guerra, volvió a Buitrago para hacerse cargo de sus hermanos menores. Siguió trabajando como enfermera sin cobrar nada al mismo tiempo que se hizo cargo de la carnicería y el almacén de vinos. Victorina fue muy apreciada en sus dotes de enfermera por los médicos del Lozoya,que siempre requerían de sus servicios, lo que no evitaba el hostigamiento de los vencedores sobre todo los días 18 de julio hacia su familia. Sus hermanos nunca acudían al auxilio social por temor, con lo cual tenían que sobrevivir con lo que podían.

Y este fue el sentido y emotivo homenaje a la familia Horcajo del Pozo que recibió Victor hijo menor de ambos.

Aquí hay unas fotos tomadas de los edificios mencionados en el texto: La casa del cura, la que sirvió de cuartel general a las tropas sublevadas y la ventana por la que se servía el rancho, el fortín de La Peña del Alemán,