Allan Graig

EN MEMORIA DE ALLAN CRAIG,

VOLUNTARIO ESCOCÉS MUERTO EN EL JARAMA

El domingo 9 de octubre, tal como había anunciado  la ARMH de Cuenca, ha tenido lugar un emotivo homenaje a Allan Craig, un voluntario escocés  que combatió en la batalla del Jarama en las filas del batallón Británico de la XV BI. Nacido en Dundee (Glasgow), Allan murió en un hospital de sangre de Tarancón el 22 de febrero de 1937, tras resultar herido en combate el 17 de febrero.

Su hijo, Allan Craig, viajó desde Escocia para plantar un olivo en el cementerio de Tarancón en memoria de su padre, de los 28 brigadistas internacionales escoceses caídos en la batalla del Jarama y de todos los que defendieron la República española. A las 17:30 de la tarde se inició la emotiva ceremonia abierta por el organizador del acto, Máximo Molina, presidente de la ARMH de Cuenca quien destacó la importancia de enraizar la memoria de las luchas del pasado para proyectarla hacia el futuro. Allan Craig hijo agradeció que este acto tuviera lugar en el lugar donde reposa su padre a quien prácticamente no conoció; tenía 3 años cuando murió. A continuación se leyó un poema de León Felipe y otro compañero escocés, Mike, leyó la lista de los escoceses caídos durante aquella terrible batalla.
Junto al olivo, recostada sobre una piedra, se colocó una placa con el siguiente texto:
In Memory of the Scots volunteers of the International Brigades
who gave their lives for the cause of freedom against the forces of Fascism at the battle of Jarama. Their names will live forever in the annals of history of the freedom loving democratic countries of the world
En memoria de los voluntarios escoceses de las Brigadas Internacionales, que dieron su vida por la causa de la libertad contra las fuerzas del fascismo en la Batalla del Jarama. Sus nombres vivirán para siempre en los anales de la historia de los países democráticos libres del mundo
ALLAN CRAIG, DUNDEE ( GLASGOW ), FEBRUARY 1937 Tarancón.
Este acto promovido por la ARMH intenta ser un primer paso hacia la reparación del agravio cometido con los restos de las personas que murieron en los hospitales de Tarancón, así como los de otros tantos republicanos asesinados en Tarancón desde 1939, unos restos que fueron a parar a una escombrera tras la reforma del cementerio de los años 70. Si es imposible recuperar los restos de Allan y de sus compañeros de lucha, sí se puede proporcionar un espacio digno de duelo, memoria y reflexión.
En el 75 aniversario de la creación de las brigadas internacionales, Allan hijo ha tenido la felicidad de saber que la memoria de su padre es recordada con dignidad, la que merecen todos aquellos que lucharon por un mundo más justo para todos.

Allan Craig hijo y Máximo Molina en el cementerio de Tarancón, donde reposan los restos de Allan Craig padre