Erich Hoffmann

Erich “Vatti“ Hoffmann. Brigadista y prisionero en Auschwitz

Con ocasión del 75 aniversario de la liberación del campo de Auschwitz por el ejército soviético, nuestros amigos alemanes han enviado una biografía, escrita por Thomas Mayer, de este comunista alemán que combatió el fascismo en su tierra y en la nuestra, España. Fue recluido en el campo de Auschwitz, concretamente en el subcampo de Jawischowitz, donde peleó junto con otros brigadistas y antifascistas para mitigar el salvajismo de la explotación nazi. En este campo estuvo también el brigadista austriaco Rudolf Friemel, a quien dedicamos un artículo en este sitio.

Erich Hoffmann nació el 13 de febrero de 1906 en Zerbst, Sajonia-Anhalt. La familia pronto se mudó a Kiel al encontrar su padre trabajo en los astilleros.

Después de terminar la escuela primaria, Erich aprendió el oficio de moldeador en las fundiciones del astillero Germania de Kiel. También se unió al sindicato. Era un tipo muy especial, por su ayuda y su preocupación por cualquiera de sus camaradas, rasgos que le valieron el apodo de “Vatti” (Papá). Con este nombre fue llamado por sus amigos hasta su muerte.

En 1922 se hizo miembro de la «Liga de la Juventud Comunista de Alemania». Durante todo este tiempo comenzó a escribir periódicamente como «corresponsal de los trabajadores» para la prensa comunista y para los periódicos de los sectores de la fábrica.

Después de dejar el trabajo, «Vatti » fue a Hamburgo, donde se le prohibió residir debido a sus actividades políticas. Solo en Altona, que en ese momento no pertenecía a Hamburgo, pudo quedarse en los pisos de los camaradas y encontrar un nuevo trabajo.

Dentro del KPD, «Vatti » se convirtió en el líder político de un distrito de Hamburgo, miembro también del KJVD (organización comunista joven) en el distrito de Wasserkante, así como jefe de distrito del Frente Joven Rojo, la organización juvenil de la Alianza de Combatientes del Frente Rojo. Tras un curso de capacitación en la Escuela del Partido Comunista alemán «Vatti» se dedicó especialmente de los jóvenes.

En 1929 Erich Hoffmann se unió como voluntario al equipo editorial del periódico comunista «Hamburger Volkszeitung». Aprendió a trabajar como editor, bajo la tutela de Willi Bredel. En 1930, cuando Bredel fue arrestado por «conspiración para alta traición literaria», sustituyó a Bredel como editor a tiempo completo. «Vatti» fue acusado 94 veces por la Justicia reaccionaria, en 28 casos por Alta Traición, entre otras cosas por artículos en los periódicos en el aniversario de la Revolución de Octubre o sobre la marcha del hambre de los desempleados.

El Tribunal Supremo lo sentenció en 1930 a dos años y medio de prisión en la fortaleza Gollnow. Sin embargo, los derechos civiles no le fueron revocados y, tras un año y medio de prisión, fue elegido en el parlamento de Hamburgo. Al obtener la inmunidad parlamentaria fue liberado de prisión. En su nuevo campo de tareas, «Vatti» trabajó por un frente unido del KPD y el SPD en la lucha antifascista.

Trató de publicitar para el público que las SA habían establecido «centros de capacitación» en algunas fábricas en desuso. Un ejemplo fue el de Witt Moor, al norte de Hamburgo, uno de los primeros campos de concentración «salvajes» abiertos en 1933.

Fue arrestado a principios de marzo de 1933 en Lübeck. Los nazis lo odiaban particularmente por su valentía. Fue trasladado a Hamburgo y allí fue interrogado brutalmente una y otra vez. Las SS torturaron en su presencia a su amigo Edgar Andre, y él mismo sufrió una lesión grave y duradera en la cabeza por las torturas sufridas. Pero se mantuvo fiel a su actitud.

Debido a algunas disputas burocráticas fue puesto en libertad y, al ser buscado nuevamente, huyó a Copenhague. Luego llegó a Moscú, donde pudo curar su lesión en la cabeza. En el proceso de recuperación, estalló la guerra civil en España. Al recuperarse físicamente, se entrenó en la Unión Soviética para convertirse en un conductor de tanques, ya que quería combatir a los fascistas en España.

En mayo de 1937, Erich Hoffmann fue a Estambul, donde embarcó en un buque español que lo llevó a Valencia. A principios de junio, se adhirió en Madrid a su unidad de tropa. A principios de julio, (en plena batalla de Brunete) fue herido por un trozo de metralla que golpeó la pared del tanque. Después de su recuperación fue nombrado Comisario de guerra y en el Centro Médico de Murcia organizó el suministro de medicamentos y alimentos para el frente.

En marzo de 1938, ante el peligro de que los fascistas llegaran al Mediterráneo al sur del delta del Ebro, hubo que evacuar los hospitales. Erich Hoffmann fue el responsable de la evacuación de los camaradas heridos y de las instalaciones médicas.

En febrero / marzo de 1939, la República española fue finalmente derrotada por el ataque de los fascistas y sus ayudantes alemanes. «Vatti” Hoffmann fue arrestado el 10 de febrero en Francia y llevado al campo Gurs en el que fueron internados muchos brigadistas. En ese campo hubo una solidaridad muy especial.

En junio de 1940, la Wehrmacht alemana ocupó Francia. El 8 de agosto de 1942, Hoffmann fue uno de los primeros prisioneros del campo de Le Vernet en ser transferido a Auschwitz.

Antes de su arresto en febrero de 1939, Erich Hoffmann había obtenido un pasaporte falso para escapar a la persecución de la Gestapo. Su nuevo nombre era Martin Anderson, nacido el 02.07.1900 en Ventspils, Letonia. Fue clasificado como «judío» al haber nacido en Letonia. Bajo el nombre forzado de «Israel» fue deportado al campo de concentración y exterminio de Auschwitz. Con su falsa identidad de Martin Anderson recibió el número de prisionero 58.786.

En los campos satélites de Auschwitz, como en los demás campos la orden era explotar salvajemente a los prisioneros con el trabajo. Erich entró en el campamento satélite Jawischowitz, donde los prisioneros tuvieron que trabajar en las minas de carbón.

En Auschwitz había una organización ilegal de prisioneros políticos, como en otros campos de concentración. Intentaron resistir en la medida de lo posible mediante la ayuda mutua, la transferencia de funciones de los prisioneros y el sabotaje en el trabajo. Erich se puso en contacto con esta organización secreta y trabajó con ella. Al resultar herido en un accidente laboral en la mina, sobrevivió gracias a la ayuda de sus amigos y camaradas. Los prisioneros que ya no podían trabajar eran fusilados inmediatamente por las SS.

Después de la guerra, escribió en el periódico «Hamburger Volkszeitung» sobre su experiencia desgarradora en Auschwitz:

«Un día no podíamos creer lo que veíamos. Una tropa de 160 niños de entre 11 y 17 años marchaban al campo… hijos de judíos húngaros … Nuestra preocupación fue: ¡SALVAR A LOS NIÑOS EN PELIGRO! Me convertí en el jefe de oficina del bloque 10 (el bloque de los niños). No por simple coincidencia, sino como resultado de nuestro propósito de trabajar por los presos políticos… Para evitar su deterioro físico, aprovechamos todas las oportunidades como mantenerlos fuera del trabajo, llamando enfermos a los más débiles… proporcionando comida extra, baños y control especial por parte de los prisioneros médicos que eran miembros del grupo de resistencia.»

Cuando la guerra llegaba a su fin y el Ejército Rojo se acercaba, Auschwitz fue evacuado y las SS transportaron a sus víctimas al oeste. Erich llegó a Buchenwald con el número de transporte 18-82. Debido a la solidaridad de los prisioneros, una gran parte de los niños húngaros llegaron a Buchenwald junto con Erich Hoffmann. Así los camaradas pudieron garantizar la supervivencia de la mayoría de ellos en los últimos tres meses. El 11 de abril, el día de la auto-liberación del campo de concentración de Buchenwald, fue también el día de la liberación de «Vatti». Quizás lo más hermoso de ese día fue ver cómo 158 de los 160 niños habían sobrevivido.

Erich Hoffmann, ahora bajo su nombre real, apareció como el tercero de una lista de 65 hamburgueses que pudieron regresar a mediados de mayo de 1945 a su bombardeada ciudad natal.

Desde abril de 1946 hasta 1950 fue jefe de redacción del periódico «Hamburger Volkszeitung» y de 1946 a 1953 miembro comunista del parlamento de Hamburgo. El Tribunal de Distrito de Hamburgo (1947) y los Tribunales Regionales (1956) acusaron a Hoffman de «insultar» y «atacar contra el orden constitucional de la República Federal», pero terminaron con una multa y absolución.

Erich Hoffmann nunca habló de su sufrimiento personal. Pero nunca llegó a superar del todo las secuelas de las heridas, la miseria y el miedo, la tortura mental y física padecidas bajo el régimen fascista, Murió de un ataque cardíaco a los 53 años, tras una larga enfermedad el 14 de febrero de 1959.

Fue enterrado en el cementerio de Hamburgo-Ohlsdorf junto a los combatientes de la resistencia y sus camaradas en la arboleda conmemorativa.