Anomalías en la exhumación de los brigadistas de Benissa
Informamos sobre este problema a partir de la nota publicada por La Marina Plaza que nos fue remitida por nuestro amigo Robert Llopis y que copiamos aquí:
“La Fiscalía de Derechos Humanos y Memoria Democrática ya ha dado los primeros pasos para arrojar luz sobre las presuntas irregularidades que se produjeron en la polémica exhumación de los restos de los brigadistas internacionales acaecida en el cementerio viejo de Benissa en diciembre de 2020. Lo ha hecho después de la denuncia que presentara el Casal Cultural, que ya en 2024 realizó actuaciones para localizar el destino final de esos restos y que al final decidió denunciar los hechos tanto a la Fiscalía General del Estado como al Síndic de Greugues.
Ahora, el propio documento firmado por el fiscal delegado de Derechos Humanos de Alicante describe que se hallaron diez restos óseos en parte de la fosa común de aquel viejo camposanto que debería corresponder a los brigadistas, algunos de hombres, otros de mujeres y niños y algunos incluso sin determinar su sexo. Y que en la actualidad podrían encontrarse inhumanos en un osario del cementerio nuevo de Benissa. Sin embargo, no existió acta de entrega de los restos exhumados de la empresa que en su día fue contratada por la Generalitat para esos trabajos ni tampoco acta de recepción por parte del ayuntamiento. Es decir que la cadena de custodia de los cuerpos quedó rota..
Por eso, el fiscal establece que es preciso practicar diligencias para determinar dónde fueron ubicados los restos. Y ya lo está haciendo. Por un lado, ha requerido al Ayuntamiento de Benissa toda la información y documentación que obre en su poder sobre las actuaciones administrativas llevadas a cabo en relación en la exhumación de la fosa, así como la determinación del destino final de los huesos. Y por otro le ha reclamado a la Generalitat toda la información sobre los trabajos de la empresa que contrató para las excavaciones, llamada Drakkar Consultores S.L. Y que del mismo modo aclare el destino de los cuerpos.
Hogar Solidaridad de Benissa: Los niños españoles y las Brigadas Internacionales
El escrito de la Fiscalía incluye el nombre de los cinco brigadistas desaparecidos:
- Boleslaw Cugowski, natural de Polonia.
- Giovanni Monego, de Italia.
- Charles Ferrand, de Francia.
- Jean Delucis, de Italia.
- Rudolf Heinisch, de Austria.
Combatientes republicanos al final de una guerra
Ahora bien, el Casal Cultural ha informado a esa unidad especializada de la Fiscalía de que en esa fosa común podrían haberse enterrado también combatientes republicanos españoles. Y que en buena lógica, parte de los restos exhumados podrían corresponder a ellos. Y también a una mujer que pereció el último día de la Guerra Civil por arma de fuego: no en balde, entre los cuerpos que ahora son objetos de investigación hay efectivamente alguno de sexo femenino.
El mapa de las fosas comunes de la Generalitat correspondiente al cementerio viejo de Benissa ya apuntaba a esa posibilidad. Y en 2019, un año antes de que se realizara la controvertida exhumación, el historiador Robert Llopis amplió esta tesis con abundante documentación.
Llopis relataba que las Brigadas Internacionales traspasaron al Ejército Popular de la República el Hospital Militar número 10 instalado en el convento (donde murieron diez brigadistas, los cinco que ya están en el panteón del cementerio nuevo y los que ahora se intenta identificar) el 9 de abril de 1938, cuando fueron evacuados de España. El centro siguió prestando atención sanitaria ya solo a combatientes republicanos españoles hasta el final de la contienda, el 1 de abril de 1939.
Pues bien, en ese hospital murieron cinco combatientes republicanos: José Godoy Luque, campesino de Almería a los 19 años de edad; Miguel Borrell Planes (36 años), un electricista natural de Alcoi; Francisco Rivera Luengo (25 años), nacido en Cuenca y que había sido derivado desde Dénia; Antonio Espinosa García (25 años), de Cádiz; y Bautista Roselló Fornés, de 47 años, natural de Dénia y que muy probablemente se presentó voluntario teniendo en cuenta su avanzada edad.
Además, en el mismo hospital militar murió una mujer catalana en circunstancias desconocidas, Alícia Fonollera Martí, nacida en Barcelona y fallecida el 31 de marzo de 1939, último día del conflicto. En los datos de defunción del registro civil de Benissa se hacía constar que tenía 26 años y estaba domiciliada en València. Perdió la vida por la hemorragia interna causada por una herida de arma de fuego.
El artículo agrega que todos estos combatientes y la mujer fueron enterrados en el cementerio viejo pero que no ha sido posible ubicar el espacio concreto. Posiblemente, y a similitud de los diez brigadistas internacionales, sepultados en una fosa indeterminada en tierra debido a la carencia de nichos durante los años de guerra. Después el larguísimo silencio de la dictadura franquista y el olvido de las primeras décadas democráticas cubrieron su nombre de silencio. Quizás haya llegado el momento de romperlo.”
