XIV BI Jarama

La XIV BI en la batalla del Jarama

El 6 de febrero de 1937 el general Orgaz lanzó una ofensiva sobre el flanco suroriental de Madrid con el objeto de cercar la capital. El ataque franquista debía llevar a la ocupación de Alcalá de Henares y estar combinado con una ofensiva italiana (ofensiva que se retrasó) que llevaría al CTV hasta Guadalajara y Alcalá de Henares. A partir de ahí, la caída de Madrid sería inminente.

El principal  problema al que se enfrentó el mando republicano en los primeros días no fue tanto el de frenar el avance cuanto identificar su dirección: si consistía en cruzar el Manzanares para atacar Madrid por la zona este, o bien cruzar el Jarama para avanzar sobre Arganda y Alcalá de Henares. Hasta el día 8 no estuvieron claras las intenciones del adversario, lo que hizo que el mando adoptara decisiones prudentes teniendo en cuenta el desarrollo de los hechos; fueron éstos los que marcaron la sucesiva implicación de las cuatro brigadas internacionales en la batalla.

Hay que tener en cuenta que estas y otras unidades republicanas habían estado preparándose para una ofensiva, demorada en varias semanas, en la dirección contraria a la franquista. La XI BI, por ejemplo, tras un descanso y recomposición en Murcia, había recibido el día 5 la orden de marcha para  participar en esa ofensiva. Sus miembros estaban ahora mejor equipados y sus batallones habían elevado el número de sus integrantes a más de 800 hombres. Se les habían agregado, además, dos batallones españoles. El comandante de la brigada era el alemán Hans Kahle, ayudado por el comisario Artur Dorf. La brigada partió en tren el día 7 de febrero desde Murcia  hasta Villarubia de Santiago y de allí fueron llevados en camiones hasta Chinchón y Morata de Tajuña, donde quedó acantonada a la espera de nuevas órdenes.

La XII BI, que había participado en numerosas acciones en la defensa de Madrid,  en Mirabueno y en los combates de la carretera de la Coruña, inició a finales de enero un breve periodo de descanso y reorganización en Vallecas y Vicálvaro. El general Lukacs, su comandante, recibió el día 8 la orden de trasladarse a Arganda. Lukacs decidió instalar al Dombrowsky junto al pueblo de Vaciamadrid, dio al André Marty la orden de defender la orilla izquierda del Jarama desde el puente de Arganda hasta el puente de Pindoque y mantuvo al batallón Garibaldi en la reserva en Arganda.

El día 6 de febrero la XV BI recibió la orden de estar presta para acudir al frente. La mandaba el húngaro Janos Galiz (el “General Gal”), un personaje muy controvertido. (“Rudo, irascible y de métodos expeditivos, pero con una buena capacidad de organización”, según Penchienatti). El 7 de febrero tres de sus batallones (el Lincoln lo haría días más tarde) salieron de sus bases al norte de Albacete rumbo a Chinchón. El día 11 la brigada recibió la orden de desplegarse en el altiplano de Morata con el objeto de ayudar a las unidades que defendían la orilla izquierda del río Jarama entre San Martín de la Vega  y el puente de Pindoque.

La XIV BI, al mando del general polaco Walter, estacionada en la zona de Torrelodones tras participar en los combates de enero sobre la carretera de la Coruña, recibió el 14 de febrero la orden de trasladarse a la zona situada entre Arganda y Morata. Allí fue integrada en la División A, compuesta por la XII y la XIV BI así como por la 5ª BM de carabineros. Al ser nombrado Walter jefe de esta división, el francés Joseph Putz, que había sido teniente durante la Primera Guerra Mundial, pasó a ser el nuevo jefe de la brigada.[1]

Luigi Longo, inspector general de las BI que conoció de cerca los movimientos de estas brigadas, dio la siguiente visión general de su actuación:

Entre el 11 y el 15 de febrero la batalla del Jarama adquiere su mayor intensidad. Es tan grande el ímpetu y la decisión de ambas partes que la lucha llega a los límites de ferocidad y dureza. Los fascistas desean a toda costa penetrar y ensanchar su avance inicial. Disponen de medios abundantes, que concentran sobre un frente máximo de seis o siete kilómetros de extensión. Su artillería, emplazada en puntos extremadamente favorables, dispara sobre nuestras primeras líneas, sobre la retaguardia, sobre nuestros puntos de concentración. Disparan sus ametralladoras en todas direcciones, sobre los olivares y los accidentes del terreno. Audaces patrullas de caballería mora, sobre todo durante los primeros días, cuando aún no contamos con una sólida línea de resistencia, se infiltran en los valles y localizan nuestros puntos débiles y sin defensa para que se dirija sobre ellos el grueso de las fuerzas fascistas.

Pero los nuestros, una vez superados los primeros mementos de desconcierto, resisten con valentía y determinación, hasta morir sobre sus puestos para dar tiempo a que lleguen refuerzos. La calidad y el heroísmo de los hombres suplen con amplitud las fallas de una organización todavía incipiente. Los nuevos combatientes siguen los pasos de los veteranos de la defensa de Madrid; los españoles compiten con los internacionales. Los antiguos de la XI, de la XII y de la XIV brigadas luchan como es su costumbre, y los reclutas de la XV – norteamericanos, ingleses, balcánicos, franceses y una compañía italiana – siguen también su ejemplo, pese a que por primera vez se encuentran en el infierno de la batalla y en el punto más duro y crítico de la lucha.[2]

La XIV Brigada Internacional

A las cinco de la tarde del día 14 la XIV BI llegó de Torrelodones. Tras descender en el km 16 de la carretera de Arganda a Morata de Tajuña tomaron posiciones en las colinas de Arganda situadas al oeste del vértice Milano, sobre los km 33-35 del ferrocarril del Tajuña. El general Walter les dio la misión de atacar en dirección al vértice Pajares, el puesto de mando de Barrón, el mando franquista que dirigía el ala izquierda de la ofensiva y cuya siguiente misión era conquistar Arganda. Los tres batallones de la XIV lo hicieron con valor:

Unos metros carretera abajo, los voluntarios cruzan la vía férrea. Algo más lejos están los olivares que la XIV ha visto ya en Andalucía; aquí los olivos están más dispersos. La Brigada pasa esa noche en el valle. El 15, al alba, ataca en las pendientes. Los primeros disparos se oyen a las seis. A la derecha está el 10° batallón, el 13° en el centro y el 12° a la izquierda. Enfrente están los nacionales, que controlan los extremos del territorio que domina el valle; entre éstos y la XIV se produce una carrera para ver quién llega antes para ocupar las colinas que cubren el suroeste de Arganda. La XIV ganará la carrera al precio de grandes pérdidas.

En su marcha, el 10° encuentra sobre una cima a una compañía del Dombrowski separada del resto; a pesar de haber sufrido grandes pérdidas, se esfuerza por mantener sus posiciones. Bajo el tiro de las ametralladoras, el 10° fracasa en su primer intento de tomar la primera cresta, pero finalmente ésta es conquistada al asalto. En el centro, una granja blanca situada sobre una colina, sirve de punto de apoyo a los nacionales.

El batallón 13°, todavía dirigido por Putz, actúa por el centro: a la cabeza avanza su compañía de ametralladoras mandada por Gabriel Hubert. Por los desfiladeros y los ángulos muertos llegan dos secciones ante la granja. Es cuadrada, rodeada por un muro de cemento donde se ven dos puertas. Los voluntarios se acercan bajo el fuego de las ametralladoras que tiran desde el primer piso. Tienen muertos y heridos, pero la mayor de las dos puertas es destruida con granadas. Los franceses se acercan al muro. Siguen tirando granadas y  penetran en el patio. Hay unos diez nacionales muertos. Desde el primer piso sigue dispa­rando una ametralladora. Los voluntarios entran en el piso bajo de la granja. El grupo que queda en el primer piso se niega a rendirse; se defiende hasta el final.

El 12° ha apoyado esta acción atacando por el flanco; su jefe, Demougin, muere. Finalmente, la granja es tomada, pero resulta un blanco fácil. Un cuarto de hora después es alcanzada por un tiro de mortero. Gabriel Hubert reúne a sus hombres y hace que retrocedan cincuenta metros. La granja está en ruinas: sus paredes derruidas cubren con sus piedras a heridos y muertos. Son las tres de la tarde del 15 de febrero de 1937. [3]

Las jornadas siguientes siguieron igual: ataques y contraataque continuos. El bautismo de fuego en el Jarama fue sangriento: más del 50% de bajas en cada batallón y apenas ninguna conquista de terreno. Pero la columna de Barrón fue frenada y no pudo llegar a Arganda. La XIV BI publicará meses más tarde un libro sobre sus acciones: “La Quatorzième”. El capítulo dedicado  a la batalla del Jarama lleva por título “Le kilomètre 16”, del que extractamos los siguientes párrafos:

25 de febrero. Estamos en el EM de la XIV BI, situado en la avenida de Puz, el nombre que se da a ese tramo del ferrocarril de Arganda a Morata. Es un tramo peligroso y no lejos de la primera línea: el comandante de la brigada, Joseph Putz, ha sido alcanzado por una bala, afortunadamente sin importancia; sien ambargo André Heussler sí ha tenido que ser retirado tras ser herido en la espalda por un trozo de metralla.

Siguiendo los raíles se llega pronto a un puente metálico que salva un barranco (ravin), Por aquí se llega a la casa amarilla y a la casa blanca, posiciones de los batallones 12 y 13. Un poco más allá, a la derecha, se extienden las posiciones del 10º batallón… Bueno, se extendían. Tras once días de sangrientos combate la XIV BI no está ya en las trincheras; acaba de ser relevada por la PUA (Primera Unidad de Avance). Las fuerzas enemigas han sido frenadas y ha comenzado la guerra de posiciones. Para ésta la PUA es suficiente. Pero, ¿qué es la PUA?

La PUA comenzó siendo un puñado de jóvenes obreros de la JSU que marchó en julio a combatir en el frente de Somosierra-Buitrago. Tras formar un batallón, fue destinado a contener el avance fascista a las puertas de Madrid en noviembre de 1936. Pronto se convirtió en brigada que enero de 1937 formó una agrupación de combate junto con la XIV BI en la batalla de la carretera de la Coruña. Ahora sustituye a ésta para que pueda descansar y reorganizarse tras las cuantiosas pérdidas.

En las traviesas de la vía que forman la avenida Putz se discute animadamente. Georges Nathan, el nuevo jefe de EM de la XIV, trata de señalar bien las posiciones y los medios de defensa. Van a dejar a los batallones de la PUA una parte de sus ametralladoras. La discusión es lenta: hay que traducir del inglés al francés y de éste al español; y viceversa. Pero se llega al acuerdo.

Al finalizar la batalla del Jarama la XIV BI, conocida como “La Marsellesa”,será dirigida por el coronel Jules Dumont y combatirá en las batallas de La Granja y de la Cuesta de la Reina. Desde la ofensiva franquista de Aragón (marzo de 1938) su jefe será Gabriel Hubert y su comisario Henry Tanguy, que más tarde cambiará su nombre por el de Henry Rol-Tanguy en homenaje a un compañero caído el 25 de julio al comienzo de la batalla del Ebro. Durante la II Guerra Mundial Rol-Tanguy fue uno de los máximos dirigentes militares de la Resistencia francesa y el 25 de agosto recibió la firma de la rendición de Paris de manos del general alemán Von Choltitz.

[1] Al final de la guerra Joseph Putz, herido varias veces, regresó a Francia. En la II Guerra Mundial prosiguió su combate antifascista enrolándose en la División blindada del general Leclerc. En ocasiones estuvo al frente de la 9ª compañía de la división, más conocida como “La Nueve”, integrada mayoritariamente por refugiados españoles. Después de liberar París, marchó a combatir al ejército nazi en Alsacia, muriendo en Grussenheim unos meses antes de acabar la guerra.

[2] Luigi Longo. Las Brigadas Internacionales en España, p. 187.

[3] J. Delperrie de Bayac. Las Brigadas Internacionales, p. 200.

Información adicional en: http://www.parquelineal.es/guerracivil/batalla-del-jarama-casa-de-la-radio.php

http://www.mundohistoria.org/blog/articulos_web/la-batalla-por-madrid-nov1936-jul1937