En la muerte de Henri Díaz, brigadista

El 12 de marzo de este año, 2021, murió en Bourges (centro de Francia) Henri Diaz. Tenía 103 años. Nacido en 1917 en Vierzon, hijo de un emigrante español, trabajó en una fábrica de trilladoras y luego en el  comercio de madera en Bourges. Pequeño de estatura, pero lleno de atrevimiento y energía, era un forofo de la bicicleta, su gran pasión juvenil. Su otra pasión fue la justicia. En 1927, con solo 10 años, había asistido a una manifestación por la libertad de Sacco y Vanzetti. Pronto, por su fe en la fraternidad y en la paz, se unió a la Juventud Comunista y al PCF.

Al estallar la guerra en España él y su padre, ferroviario, se incorporaron a la lucha. Henry se integró en un batallón del 5º Regimiento que luchó en el frente de Usera, al sur de Madrid, luego integrado en la 36 Brigada Mixta. En su libro de memorias “Los caminos de la Libertad” hizo un resumen, algo escaso, de su estancia en España:

Luché en el frente de Madrid con el 5º Regimiento de Milicias Populares y luego en la 36ª brigada de la 4ª división comandada por el coronel Bueno. Luego me trasladaron al 1er Batallón y salí de Madrid hacia el frente de Extremadura, donde participé en grandes batallas en esta región. Me habían transferido a la XIV Brigada Internacional pero permanecí en el 1er.batallón motorizado. Finalmente me enviaron al frente de Valencia. Salimos de España sin poder liberarla de sus cadenas. Embarcamos el 17 de marzo de 1939 en el puerto de Gandía cerca de Valencia a bordo del destructor francés «Le Foudroyant». Éramos un grupo de 80 franceses que volvíamos a nuestro país. El barco debía atracar en Port Vendres pero la tormenta no lo permitió. El capitán lo desvió a Toulon donde desembarcamos el 19 de marzo de 1939. Se dio la orden de abandonar el barco. Todos los hombres, endurecidos por tres años de lucha, descendieron con dignidad. Allí comenzó el acoso.

Tenemos por tanto tres fases en su lucha española: la defensa de Madrid en el duro frente de Usera. Se supone que participó también en las acciones desarrolladas, al principio de la ofensiva republicana de Brunete, por el II Cuerpo de Ejército mandado por el teniente coronel Bueno, donde se integraba la 4ª División y la 36 BM. Díaz dice que posteriormente fue integrado a la XIV BI y trasladado al frente de Extremadura, donde participó en algunas batallas. Lo cierto es que la XIV BI no luchó en Extremadura, donde sí lo hicieron, en febrero de 1938, la XII y la XIII BI. Posiblemente fue herido y ello le posibilitó volver a la 36 BM, forjada en los combates del 5º Regimiento en Madrid. Esta brigada fue enviada al frente de Valencia en junio de 1938 y participó en los combates primero defensivos y luego ofensivos en el sector de Nules, Castellón. Posiblemente volvió a ser herido y quedó en Valencia en alguno de los centros de desmovilización (Cuartel de la Alameda o La Pobla Llarga) donde fueron ubicados los brigadistas franceses, belgas e italianos. Henry no se trasladó a Barcelona a mediados de enero, como sí lo hicieron los demás compañeros y se quedó en Valencia, pudiendo salir rumbo a Francia en el destructor francés Le Foudroyant el 17 de marzo de 1939, pocos días antes de la capitulación de Casado.

En Francia los brigadistas fueron mal recibidos por las autoridades francesas y, al igual que los miles de republicanos españoles, Díaz padeció la reclusión en Toulon y en Marsella. Después fue asignado al 95º Regimiento de Infantería de Bourges para realizar su servicio militar. El comandante del batallón al que fue asignado le felicitó por su lucha en España, pero eso fue una excepción. El ambiente derrotista y pro-nazi (“antes Hitler que Blum”, se decía) propició la debacle del Ejército francés ante la Alemania nazi. El regimiento Henri se posicionó en Alsacia, fue cercado por las tropas nazis y, como el resto del ejército francés, sucumbió. Pétain, recién nombrado jefe de gobierno, pidió el armisticio.

Henri y sus compañeros de armas fueron llevados a un stalag en Alemania, donde conocieron las duras condiciones de vida de los prisioneros de guerra. De allí pasó al trabajo forzado en una acería, donde su vista se verá gravemente afectada por el trabajo en los hornos sin protección. Pronto se organizó la resistencia con acciones de sabotaje al esfuerzo bélico nazi. Tres intentos de fuga protagonizó Henri. Tras el tercero consiguió llegar hasta la ciudad de Kassel y allí cobijarse debajo de un vagón del tren que conectaba Berlín con Hendaya. Era el 2 de marzo de 1942. Henri tuvo que aguantar 24 horas con un frío terrible y sin poder dormir para llegar a Angulema. Al llegar fue recogido por trabajadores ferroviarios y, con la ayuda de sus conocidos, pasó a la zona no ocupada, la Francia de Vichy. Debido a las graves quemaduras provocadas por el frío debajo del tren tuvo que ser hospitalizado.

Ya en el Departamento de Cher, encontró trabajo en el cantón de Dun-sur-Auron. Allí se puso en contacto con varios militantes comunistas reunidos en torno a otro ex brigadista, Marcel Lalonnier. En septiembre de 1942, decidieron construir un refugio clandestino seguro para su grupo adscrito a los FTPF al sur de Dun-sur-Auron, por la zona del bosque de Maupioux. Fue el primer «maquis» instalado al sur del Cher. En 1943 el grupo guerrillero aumentó los actos de sabotaje, estrechó los contactos con otros grupos y creció el número de voluntarios. Henri recuerda en su libro:

«Cada vez hay más hombres y mujeres que se unen a las redes de la Resistencia. Antes de llevarlos a la FTPF, tratamos de dividir a los reclutas en el sector del Frente Nacional y según sus posibilidades los involucramos en la lucha armada, o en el grupo Milicia Patriótica… Ahora, prácticamente en todas partes en las ciudades, los municipios, las aldeas, las aldeas, tenemos antenas; en lo que a nosotros respecta: movimiento político PC, Frente Nacional, organización sindical CGT, ferroviarios, milicias patrióticas, FTPF. Esto significa que el tejido está bien establecido. El trabajo nos parece más fácil, en nuestros viajes, y también más productivo y menos fatigoso… Los Resistentes se dividen en pequeños grupos de tres o cuatro que no deben conocerse. Es seguridad para uno mismo y para los demás”.

La derrota de los nazis en Stalingrado aumentó la moral y multiplicó las energías. A principios de 1944 el maquis de  Maupioux , dirigido por Henri Diaz, conocido por su nombre de guerra ‘Comandante Bertrand’, ya contaba con unos doscientos combatientes. Las cosas marchaban bien, pero tenían la impresión de que a la FTPF (Francotiradores y Partisanos Franceses) no se le enviaban suficientes armas por ser en su mayoría comunistas. Su lucha contra el fascismo, a pesar de todo, continuó.

A finales de agosto de 1944 se produjo la batalla de Saint-Hilaire de Court. Tras la recuperación de París por las tropas aliadas (con participación importante de los republicanos españoles) muchas columnas alemanas intentaron replegarse hacia Alemania, pero se encontraron con el hostigamiento del maquis. La batalla tuvo lugar en Saint-Hilaire-de-Court, 5 km al oeste de Vierzon.  Bajo las órdenes del comandante de Bertrand, 300 guerrilleros se enfrentaron a 2000 alemanes. El enfrentamiento fue desigual, y dio lugar a las masacres de civiles que sistemáticamente hacían como represalia las tropas nazis. Pero finalmente fueron derrotados y el FTPF liberó Vierzon el 4 de septiembre de 1944.

Tras la Liberación, Henri se casó con Micheline Lepaine, oficial de enlace en el maquis, con quien tendrá un hijo al que llamarán José Bertrand. Firmó un compromiso en el ejército regular hasta el final de la guerra pero su contrato no fue renovado, ya que las autoridades no querían comunistas en el ejército. (Un caso aparte fue el del exbrigadista Rol Tanguy, héroe de la Liberación de París). Henri se hizo fisioterapeuta y ejerció en la región de París. Se mantuvo siempre fiel a sus ideales y dejó sus recuerdos en su libro «Los caminos de la libertad», publicado en 1999 y reeditado por Editions Gascogne en 2015.

Maurice Renaudat, miembro de la Resistencia en Cher y que había combatido a las órdenes del comandante Bertrand, dijo: “Lo seguimos a través de aquellos tiempos difíciles, porque nos inspiraba confianza. Había ido a pelear a España, a nuestros ojos era un peleador experimentado. ¡Se había mantenido fiel a sus ideales juveniles!»

El domingo 4 de abril, el alcalde de Vierzon, Nicolas Sansu, anunció que una próxima calle llevará el nombre de Henri Díaz, brigadista internacional y resistente. Así honra la República francesa a sus héroes.

Nuestros agradecimientos a todos los medios (L’Humanité, Anacr du Cher…) y otros que han proporcionado las informaciones.

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