Falleció Matilde Polo, mujer de Isucher Wolanow, brigadista polaco
El martes 17 de febrero nos llegó la triste noticia del fallecimiento de Matilde Polo a sus 109 años de edad. Fue ella una de las decenas de mujeres españolas que se enamoraron y formaron pareja con voluntarios internacionales. Como dijo una de esas españolas casadas: “Si se hubieran querido casar todos los internacionales en Madrigueras, no queda uno soltero. Eso te lo puedo decir. Es que aunque fueran feos… ¡pero tenían otra cosa! Es que vinieron un plantel de muchachos que daba gusto de verlos”.
Isucher Ber Wolanow era un estudiante polaco de Medicina que tuvo que huir de la dictadura antisemita del general Pilsudski y se estableció en París. Cuando, en el otoño de 1936, escuchó cómo la Internacional Comunista llamaba a los demócratas del mundo a combatir el fascismo en España se unió a los más de 4.000 polacos que dejaron Francia y otros países para unirse a la lucha del pueblo español.

Matilde y Sarah en el puerto de Alicante, junto al memorial dedicado Archival Dickson, capitán del Stanbrook
Ya en Albacete, Wolanow, que padecía de insuficiencia cardiaca, tuvo que quedarse para efectuar labores auxiliares entre las diversas dependencias de la Base internacional. Allí conoció a Matilde y pronto se casaron. En 1938 nació Sarah. Al evacuarse la Base de Albacete la familia se trasladó a la Delegación de las BI en Valencia. En marzo de 1939 lograron llegar al puerto de Alicante y subir al Stanbrook, el carguero galés que llegó a salvar a casi 3.000 republicanos de la represión franquista, entre ellos los últimos brigadistas en salir de España, a excepción de los que permanecieron en los campos de concentración.
Pero la llegada a Orán fue tan ignominiosa como la que el gobierno francés había preparado a los que cruzaron los Pirineos: campos de concentración. Separado Isucher de su mujer e hija, tuvo que soportar el rigor de los campos franco-argelinos. En 1944, tras la derrota en Francia del ejército nazi pudieron reunirse y rehacer su vida dedicándose al trabajo de confección de ropa. En los años sesenta retornaron a España, donde prosiguieron trabajando en su oficio. Isucher murió pronto, víctima de su afección congénita, pero Matilde se mantuvo firme hasta los 109 años, gracias, entre otras cosas, a los cuidados de su hija Sarah, que había ejercido de enfermera.
En 2017 nos encontramos con Matilde y Sarah en Vicálvaro, con motivo de la inauguración del monumento a las BI. Allí comenzó una relación de amistad manifestada en algunos encuentros. Matilde se mantenía fuerte y con la mente clara, pero una caída en su casa quebró su cadera y desencadenó la crisis final. Ayer la despedimos en el tanatorio de la M-30 y hoy jueves ha recibido sepultura en el cementerio de Carabanchel.
¡Salud a todas las mujeres que unieron sus vidas a los brigadistas internacionales y a sus descendientes!
