Los Internacionalistas que lucharon en Irún
El sábado 19 de septiembre se presentó en el Ateneo de Madrid del libro Soy un de los combatientes de Euzkadi. Internacionalistas en la guerra de 1936 en Gipuzcoa. Sus autores, Aiztol Arroyo y Aitor Azurki, compartieron una didáctica exposición mediante imágenes en pantalla, alternancia de palabra y apelación a la participación del público.
Su libro resuelve una laguna historiográfica importante: saber cuántos voluntarios llegaron a España internacionales (y de dónde procedían) en las primeras semanas de la guerra a la zona fronteriza de Irún. Hay que tener en cuenta que el golpe militar fascista fue abortado en Guipúzcoa y Vizcaya, pero no así en Navarra y la mayor parte de Álava. Las fuerzas del general Mola se dirigieron pronto hacia Irún al objeto de cortar la frontera con Francia y facilitar el avance hacia San Sebastián. Se inició así, a finales de julio, la batalla de Irún, que duró hasta la caída de esta el 5 de septiembre. No les fue fácil, a pesar de contar con más efectivos humanos, mayor experiencia militar y más y mejor armamento. Las milicias sindicales vascas se defendieron valerosamente en una batalla desigual en la que no contaron apenas con el apoyo del gobierno vasco.
Sí lo tuvieron, en cambio de varios centenares de voluntarios internacionales que acudieron a apoyar la resistencia del pueblo español al fascismo. Se habían escrito hasta ahora algunos artículos sobre el tema, pero faltaba el estudio riguroso basado en fuentes. Y esto es lo que ahora nos ofrecen los autores: de momento han identificado a 180 voluntarios sobre los cuales han escrito un pequeño pero notable esbozo biográfico. Posiblemente hubo más voluntarios, como sostienen algunos autores, pero falta desvelarlos por medio de documentos y/o testimonios. De momento esta investigación y publicación ha dado un paso importante.
Entre los 180 voluntarios solo ha aparecido (suponemos que hubo más) una mujer: la judía polaca Estera Zilberberg “Estoucha”, todo un ejemplo de entrega, valentía y solidaridad no solo en nuestra guerra sino en la Resistencia belga, lo que la llevó a ser encerrada en los “lagers” nazis de Ravensbrück y Mauthausen. Algún día hablaremos de esta internacionalista, ya que Aitor y Aitzol han impulsado la edición en español de la biografía escrita por George Waysand en 1997.
Como Estoucha, que prosiguió su lucha en España, una buena parte de los combatientes en Irún lo hicieron también en las filas de algunas centurias antifascistas (Gastone Sozzi, Comuna de París, Dombrowski, Thälmann…) y luego en las Brigadas Internacionales.
Este acto del 19 de septiembre fue una buena manera de recordar indirectamente el 90 aniversario de aquella reunión de la Internacional Comunista en Moscú (18 de septiembre) en la que se decidió “proceder al reclutamiento, entre los obreros de todos los países, de voluntarios que tengan experiencia militar con miras a enviarlos a España”. Aquella resolución daría origen a la formación poco después de las Brigadas Internacionales, la mayor y mejor experiencia histórica de la solidaridad en armas entre los pueblos del mundo.
