Marcha de Brunete 2026

 

Marcha Brunete 2026

 

  1. Visita de los lugares a los que llegó la XV DI en la madrugada del 6 de julio
  • Descenso de la XV División desde la zona de Colmenarejo por el camino de la Espernada y Cabeza Aguda hasta el Aulencia y el arroyo de San Juan.
  • Espera en arroyo San Juan hasta el mediodía, cuando reciben la orden de apoyar la toma de Villanueva
  • Vista del campo de batalla: Villanueva de la Cañada – Romanillos – Mosquito

 

 

  1. Visita de un nido de ametralladoras de 2ª línea defensiva republicana 69 BI

                                            Itinerario de la Marcha de Brunete 2026

  1. Visita del Búnker nº 5 de la 2ª línea defensiva republicana construida desde diciembre de 1937
  2. Restos del Puente Caído y de otro posible búnker
  3. Vereda de la Espernada por donde llegó la XV BI desde sus lugares de llegada en Colmenarejo en la madrugada del 6 de julio de 1937. Vista del campo de batalla (Villanueva de la Cañada y cerros de Romanillos y Mosquito).
  4. Paseo por el bosque de ribera del río Aulencia.

Observaciones

  • Se recomienda llevar calzado cómodo.
  • Aunque la marcha será agradable por caminar por o cerca del río Aulencia, se recomienda llevar sombrero y agua.
  • El paso del río lo haremos aprovechando un acueducto, en desuso, de fácil paso aunque por su estrechez y falta de barandilla puede representar un problema si se padece de vértigo o miedo a las alturas.

Bunker nº5 de la línea defensiva republicana

La primera parada de nuestro camino, este bunker se encuentra en una finca privada y se puede observar desde la valla metálica situada al pie del camino. Dentro del Plan 69-B, se construyó a finales del año 1937 o comienzos de 1938. A diferencia del resto de la línea defensiva, este está construido con ladrillos, mientras que el resto están hechos de hormigón y hierro de circunstancia. Esto demuestra el aprovechamiento de los materiales disponibles en cada caso.

2 testimonios

Bill Alexander. The British Battalion

El ataque comenzó antes del amanecer del 6 de julio y logró una sorpresa inicial. El batallón británico y la batería antitanque estaban en reserva al principio y observaban desde las colinas cómo las columnas de hombres, tanques y caballería avanzaban por la llanura. Parecía un terreno plano y marrón, con los ríos Aulencia y Guadarrama marcados por brillantes sauces verdes a lo largo de sus orillas, y los pueblos de la llanura, Villanueva de la Cañada y Brunete, destacando claramente bajo el brillante sol de la mañana. Pero pronto las cosas empezaron a ir mal y se cometieron errores.

Una unidad española apoyada por tanques no logró tomar el pueblo clave de Villanueva. La XV Brigada, que debía rodearlo y marchar rápidamente para tomar las alturas  de Romanillos y, más allá, Mosquito, recibió la orden de tomarlo en su lugar. Las tropas que descendían de las colinas a través de la llanura pronto se dieron cuenta del carácter hostil del terreno: suelo seco y arenoso excavado en barrancos y profundos barrancos, sin más cobertura que los sauces que bordeaban los arroyos. Los campos estaban cubiertos de hierba seca.

 

Harry Fisher. Camaradas

El 6 de julio de 1937 amaneció brillante, claro, caluroso y se­co. Llevábamos ya caminando varios kilómetros cuando nos de­tuvimos una hora antes de amanecer. Había un sentimiento de excitación, de euforia…, y de aprensión. Estábamos empezando una ofensiva. Los batallones Lincoln y Washington iban a sumarse a uni­dades españolas del Ejército de la República y a otras unidades de las Brigadas Internacionales en una ofensiva cuyo objetivo era el pue­blo de Brunete, en un esfuerzo para romper el cerco fascista sobre Madrid. Con el Batallón Lincoln estaban alrededor de 250 voluntarios que habían vivido los terribles y traumáticos días del Jarama; más de la mitad de ellos habían sido heridos, pero ya se habían rein­corporado a la unidad. También estábamos unos 40 hombres que nos incorporamos al Lincoln durante los últimos días del Jarama como refuerzos para cubrir las pérdidas sufridas allí. Estos 40 hombres, así como todos los efectivos del Washington íbamos a en­trar en acción por vez primera.

Mientras marchábamos no pudimos ver ni oír nada que nos recordase que allí había una guerra, por encima de nuestras cabe­zas volaban los pájaros, bajo nuestros pies crecían flores de suave fra­gancia y el cielo era azul y claro. En la lejanía podíamos ver los campanarios de las iglesias resaltando sobre los demás edificios. Mi garganta estaba seca y mi cantimplora vacía. Me sor­prendí a mí mismo imaginándome que estaba en una bañera lle­na de agua muy fresca y que después me la bebía. La marcha continuó; mientras caminábamos no hablábamos apenas, preguntándonos qué se estaría preparando delante de no­sotros. Hacia mediodía hicimos un alto. El comandante Oliver Law nos dio instrucciones: “Nuestro objetivo inmediato es el pueblo Villanueva de la Cañada, justo detrás de esta pequeña colina que se alza ante nosotros. A las tres de la tarde atacaremos”. Steve Nelson, el comisario político, nos dijo que el principal propósito de esta ofensiva era expulsar a los fascistas de la zona de Madrid.