Gonzalo Pando, un médico en el batallón Thaelman

Ayer, 16 de febrero, conmemoramos el 86º aniversario del triunfo del Frente Popular. Este triunfo fue el resultado de una movilización popular contra la reacción ultraderechista que ya entonces estaba pensando en promover un golpe de mano contra la República de trabajadores. El médico de Rascafría, Gonzalo Pando, colaboró de forma importante a este triunfo en los pueblos del valle de Lozoya. Ahora conocemos su historia, lamentablemente poco conocida y ni reconocida. Quede claro que este batallón Thaelman no es el Thälmann de la XI BI, sino un batallón nacido del famoso, y glorioso, Quinto Regimiento. 

Gonzalo Pando Rivero era, el 18 de julio de 1936, el médico de Rascafría. Unos días más tarde se une a las milicias republicanas que defienden el frente de la Sierra de Guadarrama y pronto lo vemos al frente de una de las Compañías del batallón Thaelman y, ya en setiembre, al frente del batallón mismo. ¿Cómo explicar este cambio abrupto? ¿Qué razones y circunstancias explican este abandono de su profesión y su adhesión a la defensa directa de la República? ¿Cómo y cuándo termina su vida? Estas son las preguntas que su nieta sobrina, Ana M. Afzali, intenta responder en este documentado libro sobre su vida: Gonzalo Pando Rivero: de médico a comandante republicano de la guerra civil española.

 La autora explica, con documentación exhaustiva, el contexto familiar (clase media liberal, 16 hermanos…) en el que nace y se desarrolla; la evolución ideológica de Gonzalo desde un cierto liberalismo -matizado por un inicial activismo católico- hacia un republicanismo antioligárquico -generado en su experiencia práctica de médico rural- y, posteriormente, a un marxismo  práctico basado en sus lecturas y en la necesidad de encontrar explicaciones y apoyos a sus inquietudes sociales.

Gonzalo termina sus estudios en 1927 y en los años siguientes ejerce de médico en diferentes localidades de Navarra, Alicante y Guadalajara, hasta que en 1930 recala en Rascafría, en pleno Valle de Lozoya. Pronto plasmará sus inquietudes sociales (la defensa de los trabajadores) en acciones prácticas: “En 1932, expuso en una entrevista de 1937, pusimos una Escuela nocturna para trabajadores y se constituyeron, por mi iniciativa, el Sindicato de la Madera y otro de Oficios Varios adscritos a la UGT”.

La victoria de Frente Popular en Rascafría fue aplastante ya que, a pesar de haber sido siempre un pueblo conservador, según afirmaría él mismo, más de 200 de los 300 votos fueron para el FP. Algo parecido sucedió en otros pueblos del valle. Pero la reacción derechista ante el triunfo del FP no se hizo esperar y, tras varias intentonas, promovió en julio el golpe de Estado contra la República.

“En cuanto me enteré de que se habían sublevado los militares, declararía en “Mundo Gráfico”,  me dediqué a movilizar a los campesinos del valle y asegurar con ellos el orden, desarmando a todos los elementos sospechosos de adhesión o de simpatía con la sublevación”… “No tenía tiempo de consultar con nadie, y por mi cuenta formé una partida, me puse a su frente y tomamos las alturas del [puerto del] Reventón”.

Esa partida se une enseguida a una de las Compañías del batallón Thaelman, creado por Juan Modesto a finales de julio con voluntarios provenientes del Quinto Regimiento de Madrid  a los que se fueron agregando campesinos de la sierra, como fue el caso de la partida de Rascafría dirigida por Pando. Éste  se convirtió pronto, por sus cualidades, en jefe de la Compañía que controlaba el subsector de Malagosto–Reventón–Peñalara. Cuando a principios de septiembre Modesto marchó con dos de las compañías del Thaelman a frenar el avance fascista por Talavera, nombró a Pando responsable del resto de las Compañías. A finales de septiembre, al ser nombrado Modesto subcomandante del Quinto  Regimiento, el mando del batallón Thaelman pasó a Pando.

Tras la caída de Toledo a finales de septiembre de 1936 fue reorganizado el frente del Sur de Madrid. Juan Modesto, en su obra Soy del Quinto Regimiento dice: “En Aranjuez situamos el batallón Thaelmann pedido por Burillo. En un acto público me despedí oficialmente de mis camaradas, con los que había convivido días y noches inolvidables, durante dos meses, habiéndose creado entre nosotros esa hermandad de la sangre vertida en común que, en algunos casos, es superior a los lazos naturales. Ahora lo mandaba Gonzalo Pando, caído heroicamente más tarde mandando una brigada de la 11 división en la batalla de Brunete. Pando, médico de Rascafría el 18 de julio, al que en nombre del Quinto promoví a comandante y confirmé en el mando de la unidad, era uno de sus fundadores”.

A finales de octubre el batallón se integra en la 1ª BM de Líster y lucha en Villaverde y después en el puente de San Fernando. Finalmente, en febrero, el Thaelmann, junto con otros tres batallones, se segrega de la 1ª BM y forma la 9ª BM, al frente de la cual está Pando.

Hay un testimonio especial de su actuación de esta brigada en las batallas del Jarama, Guadalajara y Brunete: se trata de Alexander Rodimtsev, entonces instructor y asesor del Ejército republicano y luego futuro héroe de la batalla de Stalingrado. Su libro Bajo el cielo de España contiene muchos e interesantes detalles (alguno poco exacto, dada la lejanía en el tiempo de sus memorias). No escatima elogios para con este médico metido a militar. Ana M. Afzali tampoco escatima las citas que hace de este autor, lo que, unido a otros muchos testimonios y al material documental hace que crezca la figura de Gonzalo Pando. Llama la atención el interés con el que Rodimtsev describe las actuaciones de Pando y la forma de dirigir las operaciones encomendadas, por ejemplo en los combates por el Pingarrón, Trijueque y al sureste de Brunete. Desgraciadamente fue en el penúltimo día de esta batalla, el 25 de julio, cuando Pando fue mortalmente herido, el mismo día en que también lo fue la fotógrafa Gerda Taro y tantos otros. Gerda murió en el hospital de sangre ubicado en El Escorial y gestionado por la sanidad de las Brigadas Internacionales. Pando quizá fue atendido, y murió, en el hospital de la 11ª División situado en la finca Cuarto Carretero. Lo cierto es que fue enterrado el 1 de agosto en el cementerio de El Escorial en una emotiva ceremonia.

La historia de este hombre excepcional -historia entroncada en la de su familia, en la de España y el contexto internacional- nos ha sido finalmente desvelada por Ana M. Afzali con mucha pormenorización y abundante material documental. El libro nos ayuda a comprender mejor la lucha del pueblo español en defensa de aquella “República democrática de trabajadores de todas clases” que finalmente fue vencida por el fascismo interno e internacional. Y nos ayuda a entender por qué un médico dedicado a sanar y salvar las vidas de sus pacientes tuvo que combatir en un ejército para salvar la libertad de un pueblo.

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