Octubre de 1937. Las amargas experiencias de Fuentes de Ebro

Ya hemos visto cómo en septiembre terminó la ofensiva republicana sobre Zaragoza. Ese mes los franquistas, tras la conquista de Santander, avanzaron sobre Asturias. Para tratar de evitar su caída, el ministro de Defensa, Indalecio Prieto, ordenó la reanudación de la ofensiva en Aragón. Creía que los nuevos tanques BT-5, enviados por la Unión Soviética, podían ayudar al éxito. También hemos visto que otros oficiales, como Juan Modesto Guilloto, jefe del V Cuerpo de Ejército, no estaban de acuerdo con la operación. Prieto entonces encomendó la misión al teniente coronel Casado, que se puso al frente del XXI Cuerpo de Ejército.  

Posiciones de la XV BI en el ataque a Fuentes de Ebro

Dice Antonio Cordón en sus memorias (Trayectoria): “A principio de octubre… fui convocado por el Estado Mayor del XXI Cuerpo a Alcañiz, donde me comunicaron que el jefe de dicho Cuerpo de Ejército (interinamente el teniente coronel Casado) había sido encargado de realizar un nuevo ataque en dirección a Zaragoza, partiendo de la zona Mediana-Fuentes de Ebro. La ofensiva la había planeado con su Estado Mayor el jefe del XXI Cuerpo, al cual había sido agregada la 11ª División, mandada por Líster…

Expuse a Rojo, también en Alcañiz, que consideraba disparatado el proyecto de operar de nuevo sobre Zaragoza cuando nuestras fuerzas apenas se habían repuesto de la anterior ofensiva y el enemigo había reforzado mucho su defensa. Me contestó que la mayoría de los jefes militares tenían la misma opinión que yo, que la operación no había sido propuesta por él, sino ordenada directamente por el ministro, al cual -por lo visto- había presentado la propuesta Casado. Rojo agregó que se contaba para realizarla con cuarenta nuevos tanques soviéticos de último modelo, que tenían capacidad, decían, para apoderarse rápidamente de Fuentes de Ebro y abrir así el camino a Zaragoza”.

La operación estuvo, en efecto, mal planteada. Aparte de las Divisiones aragonesas, 27 (Del Barrio)  y 28 (Jover), participaron la 11 (Líster) y la 45 División Internacional (Hans Kahle). En la División de Líster se integró la XV BI, a quien se encomendó el eje principal de avance: el avance por el valle hacia Fuentes de Ebro y Burgo de Ebro. La disposición ordenada por Casado fue el ataque directo a Fuentes de Ebro con la ayuda de los tanques, sobre los cuales irían grupos del 59 batallón Español (Spanish). El 57 batallón (British) atacaría desde la derecha (junto al río), el 58 (Lincoln) en el centro, y el 60 (el recién incorporado Mackenzie-Papineau) desde el sureste de Fuentes. En esta operación intervino también la 45 División Internacional (Brigadas XII y XIII), a la que se unieron al final los Batallones Diakowitch y Dimitroff de la Agrupación de Reserva.

“La operación (dice Cordón) fracasó. La infantería no había sido instruida en el seguimiento de los tanques. Estos se despegaron de ella. Llegaron sin dificultad a las trincheras enemigas de Fuentes de Ebro. Pero solos. Desde el otro lado del río, yo seguía su avance con un anteojo de batería. Vi cómo los soldados enemigos, que parecían muñequitos, salían de algunas trincheras con las manos en alto y, según todas las apariencias, rindiéndose. Pero como los tanquistas no podían salir de sus tanques, el adversario se rehizo y empezó a tirar de nuevo contra ellos con todo lo imaginable.

Los tanques retrocedieron (ver la experiencia del tanquista canadiense William Kardash. Algunos quedaron en el terreno y varios de ellos, no inutilizados, sino clavados allí porque los fascistas habían soltado algunas acequias y convertido el sector donde operaban en un espeso barrizal en el que se hundían y patinaban los tanques. Durante varios días hubo que realizar combates para recuperarlos, y casi todos fueron recuperados. Casado, que había sido utilizado por Prieto fue sacrificado por él; lo destituyó del mando, a propuesta de Rojo.”



General Walter. Desfile XI BI en Torralba. Noviembre 37

 Al analizar esta batalla (ver documento en el RGASPI), el comandante de la XV BI, Copic, revela la mala preparación hecha por el Estado Mayor del XXI CE y la peor ejecución de los apoyos (artillería, aviación…) que debían proporcionar a los combatientes. Las pérdidas fueron cuantiosas. Por otro lado, Copic elogió el buen comportamiento del Mackenzie-Papineau en su primer combate, comportamiento que revalidaría en Teruel y el Ebro.

Entre el 16  y el 19 de Octubre la 45 División se retiró a la zona de Binéfar (comarca de la Litera, al este de Huesca) y una semana más tarde lo hizo la XV BI. El 31 de octubre esta Brigada celebró un festival de confraternización con la población de Quinto -que había ido regresando- y el 2 de noviembre se dirigió a la zona de descanso en torno al valle de Tajuña (Mondéjar, Ambite, Albares y Pezuela de las Torres).

Mientras tanto la XI BI, que había estado de reserva en Codo tras los combates de Belchite, marchó a la zona de Tardienta-Torralba de Aragón (Frente sur de Huesca) a finales de septiembre. Allí (en Robres, Senés…) se le unirá la XV BI, pero esta será pronto (10 de octubre) desgajada de la 35 División de Walter para intervenir en la operación de Fuentes de Ebro. La XI BI se mantendrá en el frente de Huesca en actividades defensivas y de instrucción hasta el 12 de diciembre en que marcha a Alcañiz. Al final de ese periodo, el batallón Hans Beimler erigió en Torres de Barbués un memorial al antifascista alemán que le dio nombre y murió en el frente de Madrid el 1 de diciembre del año anterior.

El mismo día 16 de octubre en que terminaba la operación de Fuentes, el mando de Madrid dio la orden a la XIV BI de sostener el dispositivo de combate de la División 9 en las crestas situadas frente a Seseña. Son los combates de la Cuesta de la Reina, en el límite de las provincias de Toledo y Madrid. Se trataba de fortalecer el dispositivo para repeler un ataque enemigo previsto.

En  la mañana del 16, las unidades interbrigadistas lograron resistir el fuego enemigo, pero al atardecer, el batallón Ralph Fox y el español Domingo Germinal se dieron a la desbandada. La resistencia numantina de los demás batallones -Henri Barbusse, Henri Vuillemin y Commune de Paris- salvó la situación. Perdieron las trincheras, pero a la mañana siguiente el jefe de operaciones de la brigada, Jacquot, lanzó al contraataque a todos los hombres que estuvieran a su alcance, incluyendo a la Compañía de pioneros. Estos se lanzaron al combate arrojando granadas y quedaron atascados en el barro y sometidos al certero fuego del enemigo. Aunque las pérdidas de aquellos días fueron numerosas (más de 1000 entre muertos y heridos), el contraataque sirvió para desbaratar el avance franquista. Entre los caídos estaba Aurèle Vittori, un corso hermano del comisario de la brigada, François, quien contaba con otro hermano, Antoine, en las BI. Ambos continuaron su lucha en la Resistencia francesa. François, recibió por ello la Legión de Honor. 

El 19 quedó estabilizado el frente. Tras esto, la XIV BI tuvo un breve descanso en la zona situada al sur de Alcalá y poco después fueron desplazados al frente de El Escorial, donde cubrieron la primera línea hasta que en marzo de 1938 fueron trasladados a Aragón para reunirse con la XII BI, en la recién reconstituida 45 División Internacional, al objeto de defender el frente del río Guadalope, al este de Caspe.