La ofensiva de Brunete. Julio de 1937

Tras la derrota de las fuerzas fascistas en Guadalajara, sus mandos decidieron abandonar Madrid como terreno prioritario de lucha y trasladarlo a las provincias del Norte, ricas en recursos industriales y mineros pero poco guarnecida militarmente y con dificultades -debido a su aislamiento- para recibir suministros y armas. La ofensiva franquista había conseguido la toma de Bilbao en junio y amenazaba con las sucesivas conquistas de Santander y Asturias. Para evitarlo, el Alto Mando republicano decidió una ofensiva en el terreno que le era más favorable: Madrid. Se trataba de cortar la cuña de fuerzas franquistas que amenazaba Madrid. La punta de esta cuña se situaba en la Ciudad Universitaria y la Casa de Campo. El plan de Vicente Rojo era atacar sobre la base de la cuña con tres grandes unidades: los Cuerpos de Ejército V y XVIII desde el noroeste de Madrid y el II CE desde Usera y Orcasitas, al sur de Madrid.

Del buen resultado de la operación se podía obtener un doble objetivo: estratégico (frenar y colapsar el avance en el Norte) y táctico (alejar la amenaza franquista de la ciudad de Madrid). No se consiguieron ni uno ni otro; tan solo retrasar unos dos meses la caída de Santander y ganar algunos territorios en Madrid, pero a costa de graves pérdidas. Como escribió Vicente Rojo en su libro España heroica: «Brunete fue un éxito táctico de resultados muy limitados y un éxito estratégico también de carácter restringido…»

Plan de la ofensiva tal como aparece en España heroica, de Vicente Rojo

En la ofensiva de Brunete intervinieron, además de las 20 brigadas españolas iniciales, cinco Brigadas Internacionales: la XI, en el V Cuerpo de Ejército (CE), y las brigadas XII, XIII, XV y 150 en el XVIII CE. La moral era alta y había decisión para cumplir los objetivos asignados. Combatieron bien, y no se les puede achacar ninguna responsabilidad en el fracaso de la operación. Más bien fueron los fallos de algunos mandos directivos los que impidieron alcanzar, si no el cien por cien de los objetivos, al menos los mínimos que hubieran supuesto una ventaja táctica.

La XI BI, la “Thälmann” -una de las tres brigadas que componían la 35 División, dirigida por el general Walter- combatió en la zona de Quijorna, entre Brunete y el río Perales. No pudo alcanzar su objetivo de cortar la carretera de Chapinería (M-501), pero se defendió muy bien en las contraofensivas fascistas de los días 18 al 25 de julio.

La XIII y la XV BI “Lincoln” también combatieron bien, pero no pudieron alcanzar sus objetivos tácticos (tomas de Romanillos y Mosquito) debido a las indecisiones tanto del mando del XVIII CE (Enrique Jurado, primero, después sustituido por Segismundo Casado)  como del mando de la XV División Internacional: el húngaro general Gal.

Evacuación de heridos de la XV BI mientras los tanques actúan en las lomas de Brunete

La XII, “Garibaldi” y la 150, «Dombrowski», formaban la 45 División Internacional dirigida por el general Kleber. Era la división de reserva del XVIII CE y trató de cumplir las tareas asignadas. Pero los fallos del Mando general de la operación (general Miaja y coronel Matallana) así como del XVIII CE (Coronel Jurado y Teniente Coronel Casado) impidieron sacar de estas brigadas el partido que era de esperar. En cambio el papel que cumplieron en los últimos días de la batalla (del 24 al 26 de julio) fue decisivo para impedir el desbordamiento de las fuerzas republicanas en el sector del Guadarrama (entre Villanueva de la Cañada y Villanueva del Pardillo).

La dureza de estos combates sin apenas frutos impactó en la moral de combate de los voluntarios internacionales, pero pronto se repusieron. Durante la primera quincena de agosto pudieron recuperarse físicamente y recibieron nuevos refuerzos para reemplazar las pérdidas de la batalla.

El dato peor fue la disolución de la XIII BI: los batallones Chapaiev, Vuillemin, Juan Marco y Otumba desaparecieron y sus integrantes pasaron a diferentes brigadas internacionales o españolas. La 150 BI, pasó a ser la nueva XIII BI, que comenzó a llamarse también “Dombrowski”, y que junto con la XII BI formarían la 45 División. Esta, bajo el mando de Kleber, intervendría en la Ofensiva sobre Zaragoza, junto con el resto de las Brigadas Internacionales, como se verá.

 

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